viernes, 9 de mayo de 2008

«He querido mostrar la historia de los moriscos y los errores que se cometieron con ellos»


Cultura-Granada
«He querido mostrar la historia de los moriscos y los errores que se cometieron con ellos»

José Manuel García Marín presenta la novela 'La escalera del agua', la búsqueda de la historia de los antepasados de un joven de Las Urdes

09.05.08 -
JUAN LUIS TAPIA
'LA ESCALERA DEL AGUA'. García Marín posa con su libro, ayer en Granada. / GONZÁLEZ MOLERO


El escritor José Manuel García Marín presentó ayer la novela 'La escalera del agua' (Ed. Rocaeditorial), en la que reivindica la figura de los moriscos. Autor de 'Azafrán', todo un éxito editorial, vuelve al pasado andalusí, pero esta vez a través de un relato de superación. «El título viene de la escalera que hay en el Generalife, porque he escrito una historia de superación, pero con bastante frescor, con la frescura del agua», dice el autor malagueño. García Marín se vale de un protagonista que viaja desde Las Urdes de los años cincuenta a Toledo y posteriormente a ciudades como Granada y Málaga para reconstruir su pasado. «Es un personaje que desciende de los nazaríes, de los moriscos expulsados que se refugiaron en una región tan aislada como Las Urdes», señala el escritor. «Pero para narrar la historia de sus antepasados, este personaje tenía que culturizarse, de ahí que tras un crimen en Las Urdes viaje a Toledo, donde será educado por un monje franciscano», relata García Marín. El autor de 'La escalera del agua' comenta que esta región extremeña les ofrecía a los moriscos un lugar ideal en el que esconderse, «una zona donde la miseria aún persistía en los años cincuenta, con una media de estatura de la población de un metro cincuenta centímetros, en condiciones paupérrimas». Casas sin chimeneasUna de las evidencias que ha encontrado en la zona para argumentar la presencia morisca es que «las casas más antiguas no tienen chimenea para no llamar la atención. Los moriscos -añade- llegan en el siglo XVII a Las Urdes para esconderse». La historia de estos despatriados en su propia tierra comienza mucho antes y será el protagonista el encargado de narrarla y de viajar a sus escenarios. «Su familia procede de Granada, desde donde marchó hacia Talavera de la Reina y luego se refugió en Las Urdes», narra García Marín. La ciudad de Toledo, «la de más monumentos nacionales por metro cuadrado de Europa», es protagonista de la novela, «porque he querido que hable la misma ciudad, que sea Toledo la que relate apartados importantes de su historia», indica. Granada es el origen de toda la obra, donde todo empezó y el lugar al que viaja este joven morisco que escuchó las viejas historias contadas por sus antepasados, las maravillas alhambreñas. «En la misma escalera del agua sitúo una conversación del protagonista en la que otro personaje le explica que la Alhambra fue construida en el cosmos y luego descendió hasta la colina de la Sabika, donde finalmente se encuentra», comenta García Marín.El autor malagueño se ha documentado en hemerotecas y tesis históricas. «Me gusta viajar a los sitios de los que hablo en mis novelas y llegar a la alquería perdida de Las Urdes fue aún hoy, en el siglo XXI, toda una aventura, un lugar en el que apedrean a los visitantes», cuenta. Uno de los estudios que ha consultado es el de un francés realizado en los años treinta, «pero señala que los primeros pobladores de esta zona olvidada eran judíos, cosa que no creo porque los judíos siempre se asientan en zonas donde pueden comerciar».La historia verdaderaLo que ha pretendido con este novela es «contar la verdadera historia de los moriscos y las desastrosas consecuencias económicas de su expulsión, porque no eran extranjeros sino españoles con otra religión». Los moriscos vivieron un auténtico drama, «porque en España se les expulsaba y en el Magreb se les consideraba cristianos. En la novela -comenta- no reivindico nada y lo que he pretendido es contar cómo es nuestra historia y uno de sus grandes errores». Luis Buñuel denunció en un documental histórico la situación de la comarca extremeña y recibió numerosas críticas por parte de sus habitantes. García Marín indica que «hay que tener en cuenta que Buñuel se encuentra con una región en la que se creó el primer catalengo, un psiquiátrico, debido a las enfermedades mentales producto de las uniones entre la misma familia. Lo que Buñuel denunció en aquel documental era la falta de solidaridad con una gente que vivía en España», añade el escritor. «Los moriscos llegaron a un territorio despoblado y, lo que es más sorprendente, que fue descubierto por el cazador del duque de Alba», explica el autor de 'Azafrán'. El malagueño se queja de que el pasado morisco aún no haya sido reivindicado lo suficiente por la historia española.

jltapia@ideal.es

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